lunes, 29 de abril de 2013


Algo de lo que se ha escrito acerca de
                               CUANDO EL RESTO SE APAGA

«La poesía de Kianny Antigua nos enfrenta con el cuerpo en su oquedad, la terrible y abierta noción de una ulterior oquedad, incómoda, devastadora. No estamos ante un enfrentamiento gratuito sino ante una intuición nada fácil de sobrellevar: una intuición que sin embargo, mediante un lenguaje preciso e intrépido, se atreve a poner de manifiesto la posibilidad de una vida más allá de esta vida terrena sin soslayar por un solo momento la viva relación del cuerpo con las excrecencias, el pus, la pestilencia. Leer a Kianny Antigua es adentrarse en la dificultad de una interioridad que arrostra, desde una piedad indecible y a la vez dolorosa, el cuestionamiento del sentido de la vida y de una posible trascendencia de la que todo, en verdad, lo desconocemos».
José Kozer

«El talento de Kianny N. Antigua se manifiesta, deslumbrantemente, tanto en la prosa como en la poesía. Su prosa es poética y su poesía, en algunos casos, narrativa y dramática. Es una maestra absoluta del nuevo género del mini-relato, plasmando en unos pocos párrafos la esencia de un personaje, una trama, un efecto total, según la prescriptiva de los grandes maestros y teóricos del género: Poe, Quiroga, Bosch, Cortázar. Sus poemas se construyen alrededor de imágenes visuales a las que se suman la aliteración, la sinestesia y las asociaciones fonéticas y semánticas. Su obra presenta un proceso de paulatina maturación en la que ciertos temas, particularmente el erotismo femenino, se refinan y profundizan, convirtiéndola en una voz mayor en nuestras letras contemporáneas».
Ana María Hernández

«Es necesario tener poesía diseminada en todo el cuerpo, en las venas y en las arterias para imaginarse centenares de golondrinas mundanas pululando por doquier; para alimentar pájaros con migajas de pan emanadas de los dientes, purificados con harina fresca y sonriente. Frecuentemente la poeta batalla consigo misma para deshacerse de la angustia transparente posada en su lengua, porque la lengua es el abecedario secreto del cuerpo, el magneto donde confluyen la palabra y la agonía».
Franklin Gutiérrez

«[En] «Cuando el resto se apaga», mientras espera el futuro-muerte, en un juego erótico magistral, a la voz poética le nacen dedos juguetones que se dejan mutilar por lo innombrable, desafiando la inmovilidad, la desquiciante lentitud del tiempo».
Rubén Sánchez Féliz

«Recibí tu poemario Cuando el resto se apaga, y lo leí con fruición. Como todo lo que haces, me encantaron tus poemas. Tienes el don de Franklin Mieses Burgos, con el uso de imágenes que emocionan y se apropian en una simbiosis dialogante  entre autor y lector. Bellísimo todo».
Manuel Salvador Gautier

«Cuando todo duerme en complicidad con el silencio, la poesía es el espejo, el cristal donde la poeta lee las mil hojas del poema y dónde aparecen todos los matices desbordados en el placer de estar viva y de amar. En ella existe el choque permanente del yo con lo que se tiene; lo que se quiere; y lo que se espera en un espacio íntimo y cotidiano que ella recompone a pinceladas como un pintor.
»Como las olas al chocar con los acantilados, en Cuando el resto se apaga los poemas revientan en un océano donde las posibilidades son infinitas».
 Osiris Mosquea  

«[...] Y la poesía de Kianny Antigua se parece a los buenos vinos, a los buenos amores, al buen cine y a la buena mesa: nos deja un universo de sensaciones, emociones, recuerdos, pálpitos, de nostalgias; en fin, un aluvión de dulces amenazas, de estiramiento y constreñimiento espiritual, un amasijo de pasiones revueltas».
Luis R. Santos

«Algo muy particular es cómo los cuentos [9 Iris y otros malditos cuentos] conectan con la poesía de la autora, quien ha publicado el poemario Cuando el resto se apaga. Liberada del compromiso anecdótico, la escritora se maneja con más libertad en la poesía y esto se manifiesta en la serenidad que da el fracaso cuando se le acepta. Es la libertad reconocer de donde se viene pero no aferrarse a nada: escribir siempre de orilla en orilla, ser fábula de otro universo».
Rey Andújar

«Cuando el resto se apaga es un homenaje a las noches, a todas las noches, la de insomnio, la de fantasmas, la que guarda la mesita, la mordida por la noche, la muerta por el amanecer, la que desprende el día, la que adelanta los relojes, la que pare una paloma, y a esa noche reina donde dos cuerpos son uno y la burbuja del amor se secuestra con llantos y gritos. [...] La fuerza interpretativa del poemario nos remite a la búsqueda del ser, al reencuentro con Sartre, Camus y, entre suplantaciones y orificios, abre el alma de la poeta vestida de agonía». 
Nicolás Acevedo Sánchez

«Kianny conversa en su poesía. Conversa con todo y con el todo que ve-inventa en la palabra [...]. Crea una estatura al poema que lo hace simple en apariencia y así mismo de todos los tamaños». 
Jesús Cordero

«Cuando el resto se apaga, de la poeta Kianny Antigua, [es] extraordinario en todo lo que toca, desde lo amargo a lo esplendoroso, reflexivo, de una desnudez a la que prestándole la debida atención puede retratarnos con las más crueles y absurdas verdades, las que escondemos incluso de nosotros mismos, pues hay sitios profundos que son innombrables e innombrables que colman el alma mordiéndonos la vida y los sueños. Antigua se hace evocación que desvela los días de semana en los que el alma expectante cubría de retornos la piel. En Cuando el resto se apaga todo pernocta en las vísceras de la existencia».
Jimmy Valdez

«Recomiendo la lectura de estos versos de la colega Kianny N. Antigua, su poesía se aparta de los clichés tan presentes en los poetas dominicanos, por un lado los jóvenes que se inscriben en esa lírica fallida que repiten a la saciedad en todos los poemas, buscando la conmiseración y la complicidad gratuita del lector, o de quienes no se salen de la camisa de fuerza que les brinda el beat y todos sus manierismos harto reconocibles. Tampoco se pierde Kianny en esa grandilocuencia propia de poetas inveterados, ruidosa, insincera, trivial, vacía. La de Kianny es una poesía visceral, directa, estremecedora, en donde el lenguaje es duro, pero no light como el de Bukowski, lenguaje deconstructivo, pero no intrincado ni comprometido con cierta agenda estilística proveniente de escuelas o movimientos naif. Kianny ofrece un poemario que le debe asegurar desde ya, un puesto protagonista dentro del quehacer poético dominicano de la actualidad. Recomendado».
Joel Regalado



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